Néstor Tomás Guerra
San Andrés Tuxtla, Ver.
19 de abril de 2009
Olas de protesta e inconformidad ha generado una vez más el abuso de nuestra presidenta municipal en su abrupta decisión personalísima de hacer cambios en monumentos que de alguna forma han distinguido y caracterizado a nuestra ciudad; tal es el caso, que ahora, nuestra flamante alcaldesa quitará el monumento a Benito Juárez, que se encuentra en el Centro de la ciudad, para poner en su lugar una réplica del Ángel de la Independencia, bajo el pretexto torpe y mentecato de la celebración por el Bicentenario de la independencia de México; y curiosamente la estatua del señor licenciado Benito Juárez García, ex presidente de la republica, lo va a sembrar en lo que se conoce como el parque Hidalgo, y la esfinge de Hidalgo la trasladará por el rumbo de Chichipilco o en donde nuestra municipe disponga.
Por ello, existe una protesta generalizada por parte de la ciudadanía y en particular de las Logias Masónicas, quienes no están dispuestos a permitir tan aberrante actitud, que habla del desconocimiento e importancia de lo que hizo, el Benemérito de las Ámericas por el país, y que ahora en forma caprichosa Marina Garay Cabada, deja por los suelos la frase celebre… “El respeto al derecho ajeno es la paz”, donde esta ultima, importa muy poco a nuestras autoridades municipales.
Todo esto, ha generado inquietudes y rebeliones sociales y sobre por la actitud pretenciosa y obtusa. Como dice el lema que dignifica a nuestra máxima casa de estudios, la UNAM… “Por mi raza hablará el espíritu”, y esto viene a colación por la origen de Marina Garay Cabada, lo cual es una mezcla de tuxtleco con norteño, combinando aspectos que dan de que hablar, como la ambición del poder absoluto y su voluntad personalista en la Comuna Municipal, binomios que han traído como resultado una administración de matriarcado, en donde gracias a su absoluto control entre sus compañeros Regidores y El Sindico, ella ha participado de las jugosas ganancias que permite el poder público, sin importarle sus representados y menos la opinión de la sociedad.
Por ello a capa y espada se defenderá la razón popular, que no sean cambiados los monumentos de tan insignes personajes, por la propia voluntad de la primera autoridad municipal. Tales acciones de autoritarismo, por citar una ejemplificación, se dieron semanas atrás, donde la jefa del Gobierno Municipal, pretendió cerrar la calle aledaña al parque Lerdo para construir escalinatas de acceso a la iglesia catedral de San José y San Andrés en pleno corazón de la ciudad, y que de no haber sido por la oposición del pueblo en general y por la intervención del señor obispo de la Diócesis, Trinidad Zapata, se hubiera cumplido su antojo más de la señora presidenta, mujer que por sus actitudes prepotentes se siente protegida del Gobernador Fidel Herrera Beltrán, cuando que por su actuar y pensar, no deja de ser una integrante más de la sociedad del quinto mundo.
Ahora nada más falta que tome algún acuerdo en sesión de cabildo para cambiarles apellidos a los habitantes de este municipio, por que como ella dice y lo ha reiterado públicamente, que San Andrés Tuxtla es un pueblo de chocos y trompudos.
De ahí que debemos ir pensando en que otra ocurrencia más que intente realizar la primer edil; Pero paisanos y amigos míos, tampoco debemos olvidar “Que no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre”, ¿A caso son otros los fines de Marina Garay? ¿Qué a caso pretende con su instalación del Ángel de la independencia seguir haciendo negocios, como que para que cuando gane el equipo de béisbol de Los Brujos o bien el América o el Guadalajara, hacer celebraciones alrededor de este monumento? como en el Distrito Federal. Pero en fin, sólo ella y su conciencia lo saben; pero no debe olvidar la ciudadana presidenta municipal, que los gobiernos duran el tiempo que el pueblo quiere.
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