
Escandaloso, irónico y resistente como siempre el Diputado Local por el Distrito de los Tuxtlas Manuel Rosendo Pelayo, ha padecido los peores quince últimos días de toda su vida en torno a su futuro político inmediato, tratando de encontrar el hilo negro y convencer a su jefe político y al futuro jefe que en su persona recaería la mejor opción para resultar ungido como candidato a alcalde de su pueblo.
Hace dos fines de semana el Diputado Local y todo su equipo de trabajo se dieron una “encerrada” en el puerto de Veracruz, con el líder moral del grupo, Rafael Carrión y esto de nada sirvió ya que las técnicas y propuestas utilizadas por esta agrupación son demasiado improductivas en estos nuevos tiempos de política económica.
Luego de salir del encierro y con ideas pasadas de moda, Manuel Rosendo en un acto de desesperación llamó a la única persona que en Veracruz que se ha atrevido a levantar la mano en contra de Fidel Herrera Beltrán, el Catemaqueño Jorge Uscanga quién con la astucia que lo caracteriza solo se limitó a aconsejar a Rosendo en cómo dañar a Marina Garay, pero no cómo conseguir su ansiada designación.
Posterior a esto y cada vez más desencajado y en la misma mesa, el legislador pidió el auxilio del jefe Nemesio Domínguez a quién en tiempo atrás recurrió también pero no para pedir ayuda, si no para pedir dinero con el pretexto de acabar con el reinado de la mala del cuento Marina Garay Cabada, cosa que en estos momentos es lo menos que le interesa a Nemesio Domínguez porque en el recae la designación de ganar su municipio Santiago Tuxtla y el Distrito de los Llanos y al igual que Jorge Uscanga, Nemesio Domínguez ofreció consejos. Los dos a quién recurrió Manuel Rosendo sabían perfectamente que el triste Diputado se iba en caída libre.
A Rosendo Pelayo si le sobró carisma, le faltó inteligencia. Ávido de riqueza, a su llegada al congreso local deslumbrado por el poder que faculta ser legislador y estar cerca de grandes personalidades de la política estatal, Manuel Rosendo penosamente intoxicado de la “política obscura” se creyó “superman” y vendado de los ojos por 2 años y meses pensó que sin la ayuda de nadie, iba a llegar a ocupar la silla presidencial bajo la miserable excusa de “no perder del equilibro”, que el que llega a Diputado Local automáticamente se convierte en presidente de su pueblo, como si la sociedad fuera un nivel más del juego de “serpientes y escaleras”.
Y como en cualquier juego de habilidades motoras y numéricas, Manuel Rosendo en un destello logró tiempo atrás posicionarse en las preferencias electorales sanandresanas, viendo de cerca como su proyecto futuro se estaba cocinando. -Y se quedó a medias-, y es que en un exceso de confianza y luego de recibir el espaldarazo de Javier Duarte, Manuel Rosendo colgado de su nube particular pensó que con eso bastaba. Grave error.
Es de destacar que para que Manuel Rosendo empezara a caer, tuvieron que entrar “al quite” excepcionalmente los dos empresarios con más peso en la zona de los Tuxtlas, los hermanos Turrent Cano, acción inusual en la vida de San Andrés Tuxtla, disminuyendo aun más las posibilidades de concretar la intención “Chendista”.
Ahora, y luego de especulaciones partidistas al diputado se le ve nervioso, y en serios actos de desesperanza, pretende lograr su sueño quimérico, que de llegar a alcanzarlo podrá presumir que sin la ayuda de nadie logró su candidatura, venciendo a la alcaldesa en turno, pasando por encima de empresarios, de constructores, de agentes y subagentes municipales, de más de 20 mil agremiados al movimiento territorial de Rafael Fararoni Mortera y de la sociedad en general quienes le dieron un NO a la legítima aspiración de Manuel Rosendo Pelayo, el diputado local. ¿Se habrá de levantar Manuel Rosendo Pelayo de esta caída?, esto lo sabremos cuando renuncie o no, a su cargo.
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