DESDE MI COLUMNA
Fuero, patente de corzo o impunidad parlamentaria
Sana separación Iglesia – Estado
Marchas ¿Para qué?
Por José Luis Correa Mauleón
Los hechos protagonizados por el presidente del Congreso del Estado de Baja California, Víctor González Ortega, nos dan la razón a lo argumentado en NUESTRA COLUMNA en ediciones anteriores, el fuero es una figura jurídico – política que se ha alejado del espíritu con que el constituyente la creó, toda vez que bajo el amparo de ésta se puede cometer cualquier tipo de delito con la mayor impunidad como ha sucedido en múltiples ocasiones aunque en ésta no fue así.
La palabra fuero significa privilegio, exención o derecho que goza una clase, persona o pueblo. Nuestra constitución política consagra el fuero en el artículo sesenta y uno. El constituyente en sano principio de proteger la función del servidor público para que se viera libre de todo aquello que le estorbara en el buen desempeño de su labor, concluye en la necesidad de proteger la función no al funcionario como lo han estimado algunos de ellos. Así al darle inmunidad al funcionario público se evitaba que la función que desarrollaba se viera paralizada, por falsas acusaciones, sin embargo el mal uso que se le ha dado a este privilegio ha hecho que en lugar de inmunidad haya impunidad.
Pues bien, nuestros políticos han creado en torno al fuero una laguna jurídica para delinquir o protegerse de la ley. No sólo es el caso que nos ocupa, que gracias a los adelantos cibernéticos se pudo conocer públicamente, fue que él mismo renunció obligado por los jerarcas de su partido porque no creo que este desvergonzado lo haya hecho por honradez y buenos principios, otro caso lo tenemos en Ricardo Aldana, tesorero del sindicato de Pemex, quien de senador paso a diputado para no ser juzgado por el quebranto ilegal que hizo a las finanzas de este, un caso en el se trato de utilizar el fuero para generar impunidad fue el de Lucia Morett a quien se trató de hacerla diputada para evitarle ser enjuiciada por los tribunales colombianos.
Lamentablemente la esencia del fuero se ha trastocado y lejos de la protección que pretendió el constituyente para los diputados y senadores, al darles inmunidad por su comportamiento dentro de las cámaras, nuestros representantes lo han utilizado para llevar la impunidad que no inmunidad fuera del recinto legislativo.
Pero como hemos sostenido y sostenemos en tanto sigamos siendo regidos por un poder oligárquico jamás podremos tener una democracia y nuestros funcionarios podrán seguir delinquiendo con la mayor impunidad.
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Los tiempos que estamos viviendo nos demuestran que la iglesia (no por ella misma sino por sus representantes) con la mayor impunidad puede violar nuestras leyes sin que nadie se atreva a enjuiciar sus delitos. Hace unos ayeres cuando esta columna aparecía en el semanario PALESTRA escribí que el papa Juan Pablo II no estaba facultado para oficiar una misa pública en nuestro país, pero lo hizo en el puerto de Veracruz y Xoclan, Yucatán, sin que ninguna autoridad se lo impidiera, incumpliendo con lo ordenado en nuestra Carta Magna que prohibe que un extranjero realice ritos públicos. Aún cuando podemos pensar que esto no hace daño a nadie, no deja de ser una violación a nuestras leyes, pero no sucede así ante la andanada de curas pedófilos y violadores cuyos delitos vienen saliendo a la luz pública y al igual que los delitos cometidos por los políticos no son castigados. Mire el caso de Marcial Maciel que después de las atrocidades cometidas por él, fue protegido por el actual papa Benedicto “no sé cuanto”, pero eso si, no podemos decir que no fue castigado por la iglesia, lo pusieron a rezar, (vaya que son cara dura) en lugar de denunciarlo ante las autoridades correspondientes para que pagara su crimen, otros casos de impunidad son los de Carlos López, Abraham Juárez Baz, Nicolás Aguilar Rivero y quien sabe cuantos más cuyos casos se encuentran silenciados. Claro no hay que olvidar que en las demás religiones también existe esta clase de personas como el pastor bautista Ignacio Lara Cruz, quien fue acusado de pederastia o a Humberto Angulo León pastor evangélico acusado de violación sólo que en estas si interviene la “ley”.
Ahora bien la iglesia no sólo ha causado daños como los antes señalados, sino que ha sido retardataria y cómplice del sometimiento del mexicano, la doctrina que manejan la reducción a las clases poderosas, predican la pobreza como virtud (es más fácil que entre un camello por el agujero de una aguja que un rico entre a los cielos), desde el púlpito hacen saber su preferencias políticas alentando a sus feligreses para que den su voto al que ellos señalan.
Infelizmente la impunidad que gozan es avalada por un pueblo engañado y sometido por el miedo. Son los mismos sacerdotes, pastores, ancianos etc. quienes se han autonombrados representantes de Dios en la Tierra, nombramiento que han bordado por años con un hilo tan fino y fuerte que el pueblo en su ignorancia lo ha aceptado. Gracias a la ignorancia del pueblo los religiosos gozan de privilegios que ni el mismo Cristo gozó alguna vez.
Juárez como conocedor a fondo de las apetencias de los religiosos promulgó las Leyes de Reforma, con lo cual quitaba los privilegios de explotación a los curas, sin embargo la iglesia que sabe esperar, a través de Salinas de Gortari, presidente muy cuestionado en cuanto a su legalidad, nuevamente da a la Iglesia los privilegios que Benito Juárez les había quitado, a cambio recibiría el apoyo de la curia del Vaticano y con ello cimentaría su perverso y espurio gobierno.
El maridaje entre gobierno e iglesia que vivimos en la actualidad ha hecho que nuestro pobre México viva cada día más sometido, sin esperanza de progreso, sin esperanza de una vida digna, sumido en la miseria e ignorancia. Que bueno que Juárez ya está muerto que si viviera lo que sufriría al ver como los vende patrias se han aliado a los enemigos de la humanidad.
Por eso sostenemos que si el reino de Dios está en los cielos, pues que los religiosos se vayan a reinar allá con todo y los vende patrias y a nosotros nos dejen en paz tratando de llevar una vida digna.
Hay que respetar la religión pero hay que cuidarse de los religiosos
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Yo me pregunto ¿para qué sirven las marchas? ¿Es justo qué se distraiga al pueblo con estas manifestaciones? ¿Cambian en algo la vida de un pueblo? ¿Qué una marcha debe dar apoyo a tal o cual político que más tarde se olvidará del pueblo? Yo pienso que las campañas deben cifrarse más en proyectos que el pueblo conozca, proyectos sustentados en el ¿Cómo, el porqué y el para qué?.
Resulta un tanto cirquero o infantil que todavía nuestros políticos vean a las marchas como demostración de popularidad o poder, para nadie es un secreto que muchos de los participantes son gente ignorante carente de toda educación que les siguen por un mendrugo de pan o por unos cuantos centavos o por el regalo de una camiseta o gorra y otros productos quincalleros. Vemos como esta pobre gente corre por su regalo y con un orgullo deleznable lo muestran como trofeo.
Triste pueblo que te dejas engañar, que te conformas con miserias, que engrandeces a sus explotadores, ¿cuando vas a decir? ¡Ya basta! dejen de pisotear mi dignidad, ¿Cuándo vas a despertar?, ¿Cuándo sabrás que México es tuyo? ¿Qué son tus brazos y tus espaldas donde descansa y se produce la riqueza de quien te explota?
En fin seguiré arando sobre el mar, clamando en el desierto quizás algún día mi voz sea escuchada, quizás algún día mi pueblo despierte y líbrenos Dios de su ira porque la sangre será derramada.
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Ya para terminar aburriéndolo como siempre, pregúntome yo contésteme Usted ¿cree que todos nuestros presidentes municipales han sido honrados? Y sí, no lo han sido ¿porqué no los han enjuiciado? ¿Cree usted qué el nuevo gobernador va a castigar a los malos funcionarios que se han enriquecido al amparo de sus puestos? o será que en este sexenio los funcionarios actuales son tan honrados como los que trabajaron con Miguel Alemán, porque jamás se supo de que hubieran pillos con él como tampoco se supo que pasó con los tres mil millones que pidió Miguelito unos días antes de dejar la gubernatura.
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