Rocío Nahle y la justicia territorial en materia de salud
Perfilando

Rocío Nahle y la justicia territorial en materia de salud
Por Iván Calderón
La entrega de 30 ambulancias por parte de la gobernadora Rocío Nahle García no es un hecho aislado. Forma parte de un reacomodo mayor del sistema de salud en Veracruz, justo en la transición hacia el modelo IMSS-Bienestar y hacia una idea que por décadas fue más discurso que realidad: la universalidad del derecho a la salud.
Le explico.
Veracruz no necesitaba sólo más discursos sobre salud. Necesitaba ambulancias, medicamentos, rutas de distribución, infraestructura, personal reconocido y capacidad real de respuesta.
Necesitaba que el derecho a la salud dejara de depender del código postal, de la cercanía con una ciudad grande o de la suerte de tener transporte cuando una emergencia se vuelve cuestión de vida o muerte.
Por eso la entrega importa.
No sólo por las unidades nuevas, sino por el criterio: atender comunidades alejadas, fortalecer unidades de urgencias básicas y cerrar brechas entre zonas rurales y urbanas.
Eso se llama justicia territorial.
Durante el pasado evento en el DIF Estatal, Nahle colocó primero un punto clave: el reconocimiento al personal médico y de enfermería. Y esto no es menor, pues ningún sistema funciona sólo con infraestructura. Funciona cuando ambulancias, hospitales, medicamentos y equipo se articulan con quienes están frente al paciente.
La salud no se resuelve con una foto. Se resuelve con operación.
Y ahí empieza a verse la diferencia.
El gobierno estatal entregó 30 ambulancias y anunció otras 30 en camino. También fortaleció la capacidad de traslado aéreo con cuatro helicópteros y el uso de la aeronave Tajín para emergencias médicas, trasplantes y procedimientos de alta complejidad.
El dato pesa: en 2025 se realizaron 136 trasplantes con apoyo de transporte aéreo.
Dicho de otro modo: 136 historias que pudieron terminar de manera distinta.
Y ese tipo de dato le quita retórica al discurso y le pone contenido a la política pública.
Otro punto central está en los medicamentos. Las Camionetitas de la Salud resolvieron un problema viejo: llevar insumos hasta la última milla. No al almacén, no a las cabeceras, sino a la unidad donde la gente los necesita.
Si el abasto alcanza niveles cercanos al 90 por ciento en cada unidad, entonces no estamos ante un asunto menor. Estamos ante una corrección operativa de fondo.
Porque en salud, el medicamento que no llega a tiempo no sirve como promesa. Sirve cuando está en el anaquel, cuando lo recibe el paciente y cuando evita que una familia tenga que endeudarse.
También hay una parte menos vistosa, pero igual de importante: bodegas, almacenamiento, cocinas hospitalarias, limpieza, mantenimiento y capacitación.
Eso no siempre da titulares, pero sostiene al sistema.
La rehabilitación de cocinas hospitalarias, por ejemplo, impacta directamente en la recuperación de los pacientes. Y la regularización de trabajadoras de LIMPIAVER, con aumento salarial, uniformes y capacitación, debe leerse como parte de una política sanitaria más amplia.
No hay hospital digno si quienes garantizan higiene y seguridad trabajan en condiciones precarias.
La transición hacia IMSS-Bienestar, iniciada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y continuada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, representa para Veracruz un desafío enorme.
Poco a poco se va ordenando un sistema históricamente fragmentado, con rezagos acumulados, hospitales presionados y comunidades dispersas.
El mérito no está en decir que todo está resuelto. El reto sigue siendo grande. Sin embargo, Veracruz ya empezó a mover piezas concretas para que la universalidad de la salud deje de ser una aspiración y empiece a sentirse en la vida diaria.
Ambulancias para llegar más rápido. Helicópteros para emergencias mayores. Medicamentos para no dejar solo al paciente. Infraestructura para dignificar la atención. Personal reconocido para sostener el sistema. Limpieza regularizada para cuidar la seguridad sanitaria.
Ese es el mapa.
Y en ese mapa, Rocío Nahle construye una narrativa distinta: más operación y menos pretextos; más resolución y menos simulación; más orden y menos ocurrencias.
Los malquerientes de Nahle podrán decir muchas cosas de su gobierno, pero lo que ya no pueden decir es que no hay ruta. Porque la Gobernadora llegó a mostrar algo que durante años se reclamó y pocas veces se vio: un gobierno que no se queda en el diagnóstico, sino que corrige desde lo elemental.
Porque la transformación llegó también a demostrar que, con gestión, orden y disciplina financiera, se pueden lograr muchas cosas: más y mejores ambulancias, medicamentos hasta la comunidad más alejada, traslados efectivos, cocinas e infraestructura en mejores condiciones, y trabajadoras y trabajadores con salario digno, uniforme y capacitación.
Por eso la entrega de ambulancias no fue sólo una entrega de unidades.
Fue una señal.
Veracruz quiere caminar hacia un sistema de salud más ordenado, más humano y más cercano a quienes durante años estuvieron demasiado lejos de todo.
Ese es el tema: gobernar para la gente y en territorio.
@IvanKalderon
