LA MOLESTIA CON GÓMEZ CAZARÍN

PERFILANDO

Por Iván Calderón

Algo dejó la visita de Claudia Sheinbaum a Veracruz, además de un estadio lleno, discursos, fotografías y muchos políticos buscando aparecer en el mejor ángulo.

También dejó cierta inquietud.

Y buena parte de ella tiene nombre y apellido: Juan Javier Gomez Cazarin.

Porque mientras algunos siguen entretenidos contando cuántas personas entraron al Beto Ávila, revisando fotografías o buscando cualquier detalle para desacreditar el evento, Gómez Cazarín estuvo con la Presidenta de México, conversó con ella y volvió a dejar claro que sigue dentro del tablero político importante.

Y parece que eso incomoda.

En los últimos días comenzaron a aparecer ataques, críticas y señalamientos contra el delegado de Bienestar en Veracruz, como si de pronto se hubiera convertido en una preocupación urgente para ciertos personajes que, curiosamente, terminan coincidiendo en el mismo objetivo.

Qué cosas tiene la política.

La realidad es bastante más sencilla.

Gómez Cazarín podrá gustar o no. Podrá generar simpatías, resistencias y hasta dolores de cabeza. Pero nadie que conozca mínimamente la política veracruzana puede negar que durante los últimos años ha construido estructura, relaciones y presencia territorial.

Primero desde el Congreso local.

Después como operador político.

Y ahora desde Bienestar.

Su cercanía con el proyecto de Rocío Nahle tampoco es un secreto.

Entonces quizá por ahí pueda entenderse tanto interés repentino.

Porque una cosa es criticar y otra muy distinta es que, cada vez que alguien aparece bien colocado políticamente, comiencen las coincidencias, los mismos argumentos y hasta las mismas preocupaciones desde trincheras distintas.

Nada nuevo bajo el sol.

Después del evento presidencial, Gómez Cazarín estuvo con Claudia Sheinbaum.

Sí, hablaron, hubo cercanía, hablaron del evento, aunque algunos personajes hagan muinas y envíen a los emisarios a repetir la misma cantaleta: “que ya se va”, “que tiene los días contados”.

Y en política, esas imágenes pesan.

Mientras unos siguen contando sillas y días para que algunos se “vayan”, otros cuentan posiciones.

Mientras unos buscan polémica en redes, otros construyen relaciones.

Así funciona el poder.

No siempre hace más ruido quien está mejor colocado.

Y quizá ese sea precisamente el problema.

A Gómez Cazarín algunos ya le están midiendo hasta la sombra…

Ya se verá.

@IvanKalderon

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