{"id":77059,"date":"2021-07-27T12:00:43","date_gmt":"2021-07-27T17:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.noticiasperfil.com\/index\/?p=77059"},"modified":"2021-07-27T12:00:47","modified_gmt":"2021-07-27T17:00:47","slug":"la-batalla-en-el-cae-contra-el-covid-19-para-salvar-vidas-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.noticiasperfil.com\/index\/2021\/07\/27\/la-batalla-en-el-cae-contra-el-covid-19-para-salvar-vidas-ii\/","title":{"rendered":"La batalla en el CAE contra el Covid-19, para salvar vidas (II)"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/www.noticiasperfil.com\/index\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/prosa-aprisa.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-65643\" data-recalc-dims=\"1\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Prosa Aprisa\/Por Arturo Reyes Isidoro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Comentaba ayer que, en el octavo d\u00eda de mi internamiento, cuando una joven m\u00e9dica me anunci\u00f3 por la ma\u00f1ana que me ir\u00eda a mi casa m\u00e1s tarde, al ver mi reacci\u00f3n de grata sorpresa me pregunt\u00f3, \u00bfo qu\u00e9, ya no se quiere ir? Pues como que ya me est\u00e1 gustando estar aqu\u00ed, le respond\u00ed con la m\u00e1s ligera sonrisa que las fuerzas me permit\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Trataba de tomar las cosas por su lado positivo. Estaba acostado, puntualmente me llevaban mis alimentos al pie de la cama, no ten\u00eda que ir al ba\u00f1o para hacer mis necesidades fisiol\u00f3gicas porque hasta la cama me llevaban el bote para orinar o el \u201cc\u00f3modo\u201d para defecar, \u00a1me ba\u00f1aban acostado en la cama!, peri\u00f3dicamente cambiaban la ropa de la cama sin necesidad de que me parara (ya tienen una gran habilidad para hacerlo y en unos cuantos minutos), una enfermera incluso me pon\u00eda crema en mi rostro, en mi cuerpo, pod\u00eda leer porque me permit\u00edan encender una l\u00e1mpara a la hora que quisiera, me alzaban la cabecera de la cama para que estuviera m\u00e1s c\u00f3modo y pudiera hacerlo, estaba en forma permanente bajo clima artificial (cuando me dio fr\u00edo me resolvieron el problema r\u00e1pido con cobijas), repetidamente me dec\u00edan que si necesitaba algo que les dijera, me preguntaban peri\u00f3dicamente si sent\u00eda alg\u00fan dolor. \u00bfPod\u00eda pedir algo m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>Para mis adentros me preguntaba cu\u00e1nto me hubiera costado todo ese servicio en un hospital privado que, adem\u00e1s, no hubiera podido pagar. Es cierto, no estaba en sala de \u201cdistinci\u00f3n\u201d ni en \u00e1rea privada, pero me sent\u00eda a gusto ver movimiento, que la vida segu\u00eda con el tr\u00e1fago de m\u00e9dicos y m\u00e9dicas, enfermeras, enfermeros, camilleros, personal de aseo. Me congratulaba saber que est\u00e1bamos internados personas de las m\u00e1s diversas condiciones sociales y econ\u00f3micas, varias que no ten\u00edan servicio en el IMSS o en el ISSSTE, es decir, poblaci\u00f3n abierta. Ah\u00ed reconoc\u00eda el beneficio del sistema de salud p\u00fablica y c\u00f3mo ah\u00ed s\u00ed se usa bien el dinero del erario.<\/p>\n\n\n\n<p>Si he de ser sincero, dir\u00eda que hasta me chiquiaron. Al menos eso pensaba, pero me daba cuenta que el mismo trato se lo daban a todos. Y eso me gust\u00f3 y me llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Nada hay tan parejo, que borra la desigualdad, como una enfermedad. En las camas de enfermos nadie es m\u00e1s nadie es menos, solo somos diferentes, y el mismo trato recib\u00edamos todos. Adentro me preguntaba si las autoridades de salud valoran en todo lo que cabe el trabajo del personal que atiende a los enfermos de Covid-19 en el CAE.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos pacientes estaban m\u00e1s afectados que otros y a esos, l\u00f3gicamente, les dedicaban mayor atenci\u00f3n. Pero nunca advert\u00ed que alguna enfermera, que alg\u00fan enfermero, que alg\u00fan camillero, que alg\u00fan m\u00e9dico expresara alguna molestia porque al de la cama X hubiera necesidad de cambiarle de ropa casi en forma constante. Ve\u00eda al personal pasar, ir y venir con ropa sucia, con ropa limpia, pero con la mejor disposici\u00f3n. En las noches, ni pensar que fueran a echar un pesta\u00f1azo. No tienen tiempo para ello, no les da tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lamento mucho que, porque todas, todos, andan cubiertos de pie a cabeza, solo pude verles los ojos a trav\u00e9s de su equipo especial para protegerse, de tal modo que si alg\u00fan d\u00eda los veo en la calle no podr\u00eda agradecerles porque no los reconocer\u00eda. Espero que ellos s\u00ed me reconozcan y me saluden.<\/p>\n\n\n\n<p>Me devolv\u00edan a la realidad los cables, los electrodos que ten\u00eda pegados en el pecho para seguir mi ritmo cardiaco, la c\u00e1nula nasal (peque\u00f1os tubos de pl\u00e1stico) que ten\u00eda colocada en mis fosas nasales para recibir ox\u00edgeno (solo un d\u00eda me colocaron una m\u00e1scara facial, supuse que porque me estaba bajando la saturaci\u00f3n en mis pulmones), la aguja con aletas que remataba un delgado tubo de pl\u00e1stico, que ten\u00eda insertada en lo m\u00e1s profundo de mis venas para suministrarme suero intravenoso e inyectarme por ah\u00ed medicamentos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La vacuna ayud\u00f3 a salvarme<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobreviviente del Covid-19, estoy totalmente convencido que haberme vacunado \u2013el 14 de marzo y el 22 de abril hab\u00eda recibido mis dos vacunas de Pfizer\u2013 me salv\u00f3 la vida. Creyente de Dios, a \u00e9l atribuyo el milagro y luego a mis vacunas, aunque tambi\u00e9n a la asistencia m\u00e9dica que tuve. Pero la vacuna, no me cabe ninguna duda, fue clave para que no la pasara tan mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy vivo ejemplo, sin embargo, de que la vacuna no inmuniza como para que no pueda uno ser contagiado. Por eso siempre estar\u00e9 dispuesto a que me vuelvan a vacunar si es necesario para reforzar la protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Me quedaron grabados unos agudos sonidos que se escuchan las 24 horas en el \u00e1rea de atenci\u00f3n en el Centro de Alta Especialidad (CAE) \u201cDr. Rafael Lucio\u201d. Pens\u00e9 que eran para mantener siempre en alerta al personal. Alguien me dijo que eran la se\u00f1al de que estaba fluyendo el ox\u00edgeno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En busca del tiempo perdido, donde el tiempo no cuenta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por instinto, dispuesto a mi internamiento como paciente con Covid-19 en el Centro de Alta Especialidad (CAE) \u201cDr. Rafael Lucio\u201d, al salir de mi casa tom\u00e9 de volada el primer tomo de En busca del tiempo perdido, 1. Por el camino de Swann, de Marcel Proust (Biblioteca Proust, Alianza Editorial).<\/p>\n\n\n\n<p>Me dije que tendr\u00eda tiempo para releer, con detenimiento, ese tomo, lo que me servir\u00eda para tomar impulso y leer los seis restantes libros m\u00e1s (al llegar se me advirti\u00f3 que lo que entraba al \u00e1rea restringida no sal\u00eda, entend\u00ed que, para evitar la fuga de alg\u00fan virus, comprensible totalmente. Por el aprecio que les tengo a mis libros, decid\u00ed no introducirlo, pero uno de mis hijos me dijo que no me preocupara, que luego lo conseguir\u00edamos, as\u00ed como los seis restantes. Rele\u00ed el tomo completo).<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 cosas. El prop\u00f3sito de Proust es preservar de la desaparici\u00f3n y el olvido las experiencias y recuerdos del pasado, aniquilados por el tiempo, pero conservados en el fondo de su memoria inconsciente. Ya adentro, me dije que era contradictorio el t\u00edtulo, En busca del tiempo perdido, buscarlo de mi parte como lector, en un lugar donde el tiempo no cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque algo que me sorprendi\u00f3 fue ver que es tan dura y constante la batalla que se da adentro para tratar de salvar vidas que a nadie del personal que atiende a los enfermos le preocupa ni le interesa la hora que sea, adem\u00e1s porque no tienen tiempo para pensar en otra cosa que no sea atender y sacar adelante a los pacientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Consciente como estuve siempre en mi cama de enfermo, creo que era el \u00fanico que siempre les preguntaba si ten\u00edan idea de qu\u00e9 hora era, aunque ten\u00eda una vaga idea por la llegada del desayuno, de la comida y de la cena, pero result\u00f3 que los horarios del hospital son distintos a los de uno. Porque me fui dando cuenta que a las ocho o pasadas las ocho de la ma\u00f1ana llegaba el desayuno, en forma puntual, la comida estaba al pie de la cama a la una treinta de la tarde y la cena a las seis y media de la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprend\u00ed tambi\u00e9n a calcular la hora por el relevo de las guardias de las enfermeras y los enfermeros, as\u00ed como de los camilleros: a las ocho de la ma\u00f1ana, a las dos de la tarde, a las ocho de la noche y a las dos de la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero advert\u00ed que la hora solo me interesaba a m\u00ed, que estaba de ocioso. Adentro no hay reloj alguno ni nadie introduce alg\u00fan tel\u00e9fono celular, pero les tiene sin cuidado qu\u00e9 hora es. Las 24 horas es una movilidad incesante y es tanta la entrega a su trabajo que solo les interesa estar checando el estado del paciente, o las condiciones en que est\u00e1 en su cama (casi inm\u00f3vil, trataba de moverme, acostado, a un lado o a otro, y ellos se daban cuenta, siempre se daban cuenta que ya hab\u00eda deshecho \u201cmi cama\u201d. Llegaban entonces y me dec\u00edan que me la iban a ordenar, lo que hac\u00edan enseguida. Hasta eso).<\/p>\n\n\n\n<p>Son una bendici\u00f3n de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prosa Aprisa\/Por Arturo Reyes Isidoro. Comentaba ayer que, en el octavo d\u00eda de mi internamiento, cuando una joven m\u00e9dica me anunci\u00f3 por la ma\u00f1ana que me ir\u00eda a mi casa m\u00e1s tarde, al ver mi reacci\u00f3n de grata sorpresa me pregunt\u00f3, \u00bfo qu\u00e9, ya no se quiere ir? Pues como que ya me est\u00e1 gustando estar aqu\u00ed, le respond\u00ed con la m\u00e1s ligera sonrisa que las fuerzas me permit\u00edan. 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