{"id":92627,"date":"2022-10-05T13:39:13","date_gmt":"2022-10-05T18:39:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.noticiasperfil.com\/index\/?p=92627"},"modified":"2022-10-05T13:39:17","modified_gmt":"2022-10-05T18:39:17","slug":"la-gota-del-presidente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.noticiasperfil.com\/index\/2022\/10\/05\/la-gota-del-presidente\/","title":{"rendered":"La gota del Presidente"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/www.noticiasperfil.com\/index\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/prosa-aprisa.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-65643\" data-recalc-dims=\"1\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Prosa Aprisa\/Por Arturo Reyes Isidoro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por descuido en mi salud, dos veces en mi vida \u2013por lo menos hasta ahora, qui\u00e9n sabe m\u00e1s adelante\u2013, hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os tuve dos ataques de gota.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre o\u00ed hablar a adultos mayores que se quejaban del mal y del dolor. M\u00e1s joven yo, los escuchaba y los tomaba como a alguien que dice que tiene dolor de cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque pronto aprend\u00ed c\u00f3mo combatir el mal y quitarme el dolor en el menor tiempo posible, al principio fue terrible enfrentarme a algo hasta entonces desconocido para m\u00ed y que me lastimaba.<\/p>\n\n\n\n<p>No solo no pod\u00eda flexionar mis rodillas, sino que incluso el solo roce del aire o el contacto de la m\u00e1s suave s\u00e1bana me hac\u00eda aullar de dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de esos repentinos ataques de gota me sorprendi\u00f3 en un hotel de Coatzacoalcos durante una gira de trabajo que yo cubr\u00eda como reportero.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda no me pude parar porque no pod\u00eda moverme. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer. No hab\u00eda entonces celulares. Mi compa\u00f1ero fot\u00f3grafo No\u00e9 Vald\u00e9s, quien compart\u00eda la habitaci\u00f3n conmigo, me recomend\u00f3 quedarme y descansar. Era verdaderamente doloroso.<\/p>\n\n\n\n<p>De esto me acord\u00e9 cuando le\u00ed que hackearon los archivos m\u00e1s comprometedores del Ej\u00e9rcito y que su revelaci\u00f3n ha puesto al descubierto que el presidente Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador padece de gota, adem\u00e1s de otras enfermedades m\u00e1s delicadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Debe amanecer con dolores horribles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien est\u00e1 bien cuidado por su equipo m\u00e9dico, como debe de ser, es indudable que los d\u00edas en que amanece con gota debe despertar tambi\u00e9n con unos dolores terribles, y eso tal vez explique por qu\u00e9 a veces se le ve caminar muy lento.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, no solo eso, creo; esos d\u00edas deben ser cuando arremete contra todo y contra todos, cuando toma las peores decisiones, cuando le da en la torre al pa\u00eds, al no encontrar otra forma de canalizar el dolor espantoso que provoca la gota. Es cuando la gota derrama el vaso.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, un presidente enfermo no puede gobernar bien. Muchas veces no est\u00e1 en sus cinco sentidos a la hora de tomar decisiones. Sus representados son los que pagan las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso tuvo sentido lo que declar\u00f3 Manuel Huerta cuando al hacer p\u00fablica su aspiraci\u00f3n a la gubernatura dijo que est\u00e1 preparado f\u00edsica, espiritual y mentalmente \u201cpara servirle al pueblo\u201d, o sea, que est\u00e1 sano (tengo curiosidad por saber qu\u00e9 entiende \u00e9l por espiritual, si estar cruzado o pacheco como muchos chairos morenistas).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el poder y en la enfermedad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 2010, la editorial Siruela public\u00f3 un libro harto interesante, cuyo sugestivo t\u00edtulo lo dice todo: En el poder y en la enfermedad (apenas acababa de salir del horno cuando me lo envi\u00f3 de obsequio Armando M\u00e9ndez de la Luz).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo interesante de su autor, David Owen, es que era m\u00e9dico y hab\u00eda ejercido la medicina antes de incursionar en pol\u00edtica. Fue miembro independiente de la C\u00e1mara de los Comunes y ministro de Marina, de Sanidad (1974-1976) y de Asuntos Exteriores (1977-1979) del gobierno brit\u00e1nico, adem\u00e1s de l\u00edder del Partido Socialdem\u00f3crata, y ya metido en la pol\u00edtica se especializ\u00f3 en neurolog\u00eda, lo que, dice \u00e9l, supon\u00eda meterse algo en la psiquiatr\u00eda, dedic\u00e1ndose por un tiempo a la investigaci\u00f3n pura en el campo de la qu\u00edmica del cerebro. Conoci\u00f3 entonces a muchos hombres del poder del escenario internacional, de ah\u00ed lo relevante de sus testimonios.<\/p>\n\n\n\n<p>En el poder y en la enfermedad, un libro de 516 p\u00e1ginas, es una obra que todo pol\u00edtico o aspirante a serlo debiera leer alguna vez en su vida. Siempre .me he preguntado si alguna vez alguien se lo recomend\u00f3 a Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador o si alguien se lo ley\u00f3 o se lo est\u00e1 leyendo al pie de su cama como a un ni\u00f1o al que leen un cuento para que se pueda dormir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El s\u00edndrome de hybris<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Extens\u00edsimo, variado, rico el tema, Owen habla de lo que llama \u201cs\u00edndrome de hybris\u201d, una forma desarrollada de megaloman\u00eda. En el libro apunta que su significado m\u00e1s b\u00e1sico se desarroll\u00f3 en la antigua Grecia simplemente como descripci\u00f3n de un acto: \u201cun acto de hybris era aquel en el cual un personaje poderoso, hinchado de desmesurado orgullo y confianza en s\u00ed mismo, trataba a los dem\u00e1s con insolencia y desprecio. Para \u00e9l era como una diversi\u00f3n usar su poder para tratar as\u00ed a los otros, pero esta deshonrosa conducta era severamente censurada en la antigua Grecia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenta Owen que en la antig\u00fcedad la trayectoria de la hybris ten\u00eda las siguientes etapas: \u201cEl h\u00e9roe se gana la gloria y la aclamaci\u00f3n al obtener un \u00e9xito inusitado contra todo pron\u00f3stico. La experiencia se le sube a la cabeza: empieza a tratar a los dem\u00e1s, simples mortales corrientes, con desprecio y desd\u00e9n, y llega a tener tanta fe en sus propias facultades que empieza a creerse capaz de cualquier cosa. Este exceso de confianza en s\u00ed mismo lo lleva a interpretar equivocadamente la realidad que lo rodea y a cometer errores. Al final se lleva su merecido y se encuentra con su n\u00e9mesis, que lo destruye\u2026 El h\u00e9roe que comete el acto de hybris pretende transgredir la condici\u00f3n humana, imaginando que es superior y que tiene poderes m\u00e1s similares a los de los dioses\u2026 La moraleja es que debemos guardarnos de permitir que el poder y el \u00e9xito se nos suban a la cabeza, haci\u00e9ndonos sacar los pies del plato\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPadece AMLO el s\u00edndrome?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPadece Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador del s\u00edndrome de hybris? A juicio de David Owen, si hombres como \u00e9l presentan tres o cuatro m\u00e1s de los siguientes s\u00edntomas, entonces s\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>(1) una inclinaci\u00f3n narcisista a ver el mundo, primordialmente, como un escenario en el que pueden ejercer su poder y buscar la gloria, en vez de como un lugar con problemas que requieren un planteamiento pragm\u00e1tico y no autorreferencial;<\/p>\n\n\n\n<p>(2) una predisposici\u00f3n a realizar acciones que tengan probabilidades de situarlos a una luz favorable, es decir, de dar una buena imagen de ellos;<\/p>\n\n\n\n<p>(3) una preocupaci\u00f3n desproporcionada por la imagen y la presentaci\u00f3n;<\/p>\n\n\n\n<p>(4) una forma mesi\u00e1nica de hablar de lo que est\u00e1n haciendo y una tendencia a la exaltaci\u00f3n;<\/p>\n\n\n\n<p>(5) una identificaci\u00f3n de s\u00ed mismos con el Estado hasta el punto de considerar id\u00e9nticos los intereses y perspectivas de ambos;<\/p>\n\n\n\n<p>(6) una tendencia a hablar de s\u00ed mismos en tercera persona o utilizando el mayest\u00e1tico \u201cnosotros\u201d;<\/p>\n\n\n\n<p>(7) excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la cr\u00edtica ajenos;<\/p>\n\n\n\n<p>(8) exagerada creencia \u2013rayando en un sentimiento de omnipotencia\u2013 en lo que pueden conseguir personalmente;<\/p>\n\n\n\n<p>(9) la creencia de ser responsables no ante el tribunal terrenal de sus colegas o de la opini\u00f3n p\u00fablica, sino ante un tribunal mucho m\u00e1s alto: la Historia o Dios;<\/p>\n\n\n\n<p>(10) la creencia inamovible de que en ese tribunal ser\u00e1n justificados;<\/p>\n\n\n\n<p>(11) inquietud, irreflexi\u00f3n e impulsividad;<\/p>\n\n\n\n<p>(12) p\u00e9rdida de contacto con la realidad, a menudo unida a un progresivo aislamiento;<\/p>\n\n\n\n<p>(13) tendencia a permitir que su \u201cvisi\u00f3n amplia\u201d, en especial su convicci\u00f3n de la rectitud moral de una l\u00ednea de actuaci\u00f3n, haga innecesario considerar otros aspectos de esta, tales como su viabilidad, su coste y la posibilidad de obtener resultados no deseados: una obstinada negativa a cambiar de rumbo;<\/p>\n\n\n\n<p>(14) un consiguiente tipo de incompetencia para ejecutar una pol\u00edtica que podr\u00eda denominarse incompetencia propia de la hybris. Es aqu\u00ed donde se tuercen las cosas, precisamente porque el exceso de confianza ha llevado al l\u00edder a no tomarse la molestia de preocuparse por los aspectos pr\u00e1cticos de una directriz pol\u00edtica. Puede haber una falta de atenci\u00f3n al detalle, aliada quiz\u00e1 a una naturaleza negligente. Hay que distinguirla de la incompetencia corriente, que se da cuando se aborda el trabajo, necesariamente detallado, que implican las cuestiones complejas, pero a pesar de ello se cometen errores en la toma de decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo la ve? \u00bfS\u00ed, o no?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00a1ay!, empec\u00e9 con la gota y termin\u00e9 con la hybris.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prosa Aprisa\/Por Arturo Reyes Isidoro. Por descuido en mi salud, dos veces en mi vida \u2013por lo menos hasta ahora, qui\u00e9n sabe m\u00e1s adelante\u2013, hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os tuve dos ataques de gota. 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