Salen reprobados de nuevo; la Contraloría sirve para nada
Prosa Aprisa/Por Arturo Reyes Isidoro. Vencido –y atrapado– por la soberbia que produce el poder, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez solo tiene ojos para ver el vaso medio lleno, nunca medio vacío. Él tiene –cree tener– el monopolio de la razón y de la verdad. Como todos, o casi todos, sus antecesores, no pudo sustraerse al mareo, al vértigo que da subirse al ladrillo del poder (adentro me han dicho que no escucha a nadie). Nada, pues, de cuanto se hace en su gobierno está mal… para él. Todo está…
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