MC CONTRA LOS MOLINOS DE VIENTO

𝐄𝐥 𝐫𝐞𝐜𝐡𝐚𝐳𝐨 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐩𝐨𝐥í𝐭𝐢𝐜𝐨: 𝐞𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐧𝐞𝐠𝐫𝐨 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚𝐥 𝐲 𝐥𝐨𝐬 𝐭𝐮𝐫𝐛𝐢𝐨𝐬 𝐬𝐞ñ𝐚𝐥𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬.

¿Por qué Luis Carbonell salió a una defensiva que nadie le pidió?
Prácticamente a pelearse con molinos de viento.

Llama la atención que el dirigente de Movimiento Ciudadano en Veracruz haya salido a denunciar que alcaldes de su partido están siendo “invitados” a cambiarse de filas. El problema es que esa narrativa no cuadra con la realidad.

Lo que no dice Carbonell (o quizá no quiere decir) es que varios presidentes municipales naranjas han sido quienes han tocado la puerta de MORENA buscando cobijo político. Y para su sorpresa, esa puerta no se les abrió.


MORENA es un movimiento amplio, sí, pero no ingenuo. Tiene límites claros, y en Veracruz esos límites se marcaron desde el inicio: personajes con antecedentes penales, vínculos con la delincuencia organizada o prácticas criminales simplemente no pasan el filtro.
Los ejemplos sobran.

Le explico.

Desde alcaldes sentenciados por homicidio, hasta operadores políticos que desde prisión domiciliaria movieron hilos con grupos criminales. Municipios donde se fabricaron autoatentados, otros donde se celebraron triunfos electorales de la mano de generadores de violencia hoy bajo la mira de la autoridad federal.

Y qué decir del sur del estado, donde candidaturas se cayeron de la noche a la mañana tras detenciones clave, dejando el relevo a personajes vinculados al huachicol y a liderazgos sindicales más que cuestionados.

Con ese historial, no hay persecución ni complot, existen filtros y hay decisiones.
Por eso resulta ridículo el discurso victimista de Movimiento Ciudadano, no los están cazando, simplemente no los están aceptando.

En el circo y la simulación que caracterizan a los pupilos de Máynez, hoy son perfiles con negro historial los que gobiernan varios ayuntamientos pintados de naranja.
Aquí no se trata de recomendar nada.

Pero sí de decirlo claro: los veracruzanos somos avispados, tenemos memoria y no nos dejamos engañar por gritos, montajes ni manipulaciones.

No es rechazo político, es su negro historial, y los turbios señalamientos.
Punto.

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