Ya no es contra Nahle, es contra Veracruz

Perfilando

Ya no es contra Nahle, es contra Veracruz

Por Iván Calderón

Lo dijo Rocío Nahle y conviene detenerse en el fondo de la frase: el ataque ya no fue contra ella, sino contra Veracruz.

No es un tema menor.

En política, desacreditar a un gobierno puede ser parte de la disputa. Lo que ya no es legítimo es empujar narrativas que lastiman al estado entero, a su actividad económica y a miles de familias que viven del turismo, del comercio y de la temporada. Ahí el blanco deja de ser una gobernadora y pasa a ser la gente.

Y eso fue lo que ocurrió.

Cuando se llama a no visitar Veracruz, cuando se instala la idea de playas inutilizables y se magnifica una coyuntura hasta volverla catástrofe, el golpe no entra primero a Palacio de Gobierno. Entra al bolsillo del hotelero, del restaurantero, del comerciante, del vendedor ambulante, del prestador de servicios. Entra, sobre todo, a la mesa de quienes viven al día.

Por eso Rocío Nahle tiene razón en una cosa central: hay sectores que, con tal de golpear políticamente, no miden el costo de dañar la imagen de Veracruz. Y ese costo no lo paga el poder. Lo paga el pueblo.

La oposición más torpe sigue creyendo que incendiar la percepción pública debilita al gobierno. A veces ocurre lo contrario: termina exhibiendo el tamaño de su mezquindad. Porque una cosa es criticar; otra, apostar a que a Veracruz le vaya mal para ver si así al gobierno le va peor.

Ahí está la diferencia.

El pueblo veracruzano entiende más de lo que algunos creen. Distingue entre una crítica legítima y una campaña de castigo. Sabe cuándo se señala un problema real y cuándo se usa una coyuntura para sembrar miedo, desaliento y enojo.

Al final, la política también revela carácter y la calidad moral de algunas personas.

Y en estos días quedó claro quién defendió a Veracruz y quién estuvo dispuesto a golpearlo con tal de cobrar una factura política.

Allá ellos.

@IvanKalderon

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