ROCÍO NAHLE Y EL PODER DE GOBERNAR EN TERRITORIO
Perfilando

Por Iván Calderón
En política, el territorio no se presume: se camina.
Y este martes, Rocío Nahle García volvió a dejar claro que su gobierno no está diseñado para administrar Veracruz desde el escritorio, sino para entrar a las regiones donde durante años el Estado llegó tarde, llegó poco o simplemente no llegó.
Le explico.
La gira por la Sierra de Zongolica no fue una postal más de agenda pública. Fue, en los hechos, una señal política y administrativa: la primera mujer en gobernar Veracruz está colocando presencia institucional donde antes predominaban el abandono, la distancia y la promesa incumplida.
En Magdalena, durante la supervisión del programa de desayunos escolares, la alcaldesa Olga Zepahua Tlecuile la definió con dos palabras que sintetizan bien el momento: “mujer de territorio” y “todoterreno”.
No fue un elogio menor.
Porque en la Sierra de Zongolica esos calificativos tienen peso. Ahí no basta con ir, saludar y tomarse la fotografía. Ahí la política se mide en caminos, en acceso, en obras, en programas sociales que sí llegan a las comunidades y en una presencia de gobierno que no aparece únicamente en temporada electoral.
Nahle llevó programas, supervisó su aplicación, dio seguimiento a obras y dejó marcadas próximas inauguraciones. Entre ellas, el banderazo de la carretera Tequila-Magdalena, tramos ya concluidos y cinco caminos más listos para entregarse en Xoxocotla y Soledad Atzompa.
Ese es el dato que importa.
Porque una cosa es prometer infraestructura en regiones serranas y otra muy distinta es regresar, revisar avances, iniciar nuevos tramos y dejar obras listas para su inauguración. La diferencia entre el discurso y el gobierno está precisamente ahí: en la capacidad de convertir la presencia política en resultados verificables.
Rocío Nahle no fue a la Sierra solo a darse una vuelta. Fue a cerrar el círculo de una forma de gobernar que empieza con el diagnóstico, sigue con la obra y se sostiene con la presencia.
Lo mismo ocurrió días antes en Tierra Blanca, con comunidades chinantecas históricamente rezagadas. Ahí, la Gobernadora dio el banderazo de inicio al tramo Tierra Blanca-Chinantecos y lanzó una frase con lectura de fondo: “faltaban los chinantecos”.
Y sí, faltaban.
Faltaban en la infraestructura. Faltaban en la planeación. Faltaban en la agenda pública. Faltaban en ese mapa real de Veracruz que muchas veces fue utilizado para el discurso, pero no siempre para la inversión.
La inclusión de estas comunidades en la agenda de infraestructura no es un detalle menor. Es parte de una lógica política que Andrés Manuel López Obrador convirtió en método: caminar comunidad por comunidad, reconocer a los pueblos, mirar donde otros no miraban y gobernar desde abajo, en territorio.
Esa ruta hoy la continúa la Presidenta Claudia Sheinbaum a nivel nacional, y en Veracruz Rocío Nahle la está aterrizando con un sello propio: presencia, seguimiento y obra pública.
Por eso la idea de gobernar en territorio funciona.
No como frase de campaña, sino como método de gobierno. Porque Veracruz no se administra igual desde una oficina refrigerada que desde una carretera serrana, una comunidad indígena o un municipio donde la ausencia institucional se volvió costumbre.
Ahí es donde se prueba un gobierno.
Y Nahle está entendiendo que la autoridad no se construye únicamente con conferencias, cifras o anuncios. Se construye regresando. Se construye cumpliendo. Se construye apareciendo donde durante años la gente solo vio pasar campañas, promesas y funcionarios de paso.
La Sierra de Zongolica no necesitaba otra visita simbólica.
Necesitaba acciones y caminos.
Y eso fue lo que la Gobernadora fue a supervisar, iniciar y entregar.
En Veracruz, Rocío Nahle está mandando un mensaje claro: el gobierno no va a esperar a que las comunidades vengan a pedir atención; el gobierno está yendo hacia ellas.
Y esa, en política, es una diferencia enorme.
Porque gobernar en territorio no es recorrer por recorrer, es volver y con resultados.
@IvanKalderon
